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Cómo cuidar la microbiota con naturopatía.

Por Victoria Pérez | Naturopatia

May 25
Cómo cuidar la microbiota

El equilibrio de las bacterias de nuestro intestino está constantemente comprometido.

Desde alimentos procesados y repletos de conservantes hasta el sedentarismo, pasando por la falta de sueño, el estrés, los medicamentos y el alcohol.

Dentro de los medicamentos merecen mención especial los antibióticos, que pueden traer consigo la aparición de disbiosis y un desequilibrio intestinal importante.

La flora intestinal es un tema del que cada día se habla más, y por eso es común que muchas personas se interesen por restablecer su equilibrio, repoblándola y alimentándola.

Para lograrlo, disponemos de muchas herramientas naturales además de la alimentación, pero lo ideal es estar asesorado por un profesional de la salud natural.

Si tú quieres ser uno de ellos y ayudar a otras personas a recuperar y mantener su salud, puedes hacerlo formándote con el Grado Superior de Naturopatía en nuestra escuela Planeta Vital.

Porque recuerda, antes de tratar cualquier desequilibrio, incluso si es con terapias naturales, es recomendable empezar analizando a fondo el origen y seguidamente buscar qué es lo que necesita para recuperar el equilibrio.

La naturopatía dispone de diferentes herramientas muy útiles en este sentido. En este post, te hablamos de algunas de ellas.

 

Fitoterapia para la microbiota.

El uso de las plantas medicinales para tratar problemas digestivos es muy conocido, ya que por todos es sabido tienen una acción equilibrante y protectora de la microbiota.

¿Quién no se ha tomado una manzanilla para calmar el estómago alguna vez en su vida?

Cuando hablamos de microbiota, una de las plantas que lo ayudan a mantenerse sano es el regaliz, que posee la capacidad de limitar el crecimiento de las bacterias perjudiciales.

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También pueden utilizarse plantas con propiedad carminativa como el comino, anís verde o estrellado, hinojo y alcaravea, muy útiles para ayudar con las flatulencias.

O semillas de lino, de chía, de zaragatona, de ispágula y goma guar, la malva y el malvavisco pueden ayudar a favorecer el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento.

 

Nutrición natural para la microbiota.

Además de una alimentación basada en verduras, frutas, hortalizas y legumbres, y alejada de excesivas proteínas, de excesivos hidratos de carbono refinados y poca fibra vegetal, para cuidar la microbiota podemos apoyarnos en la complementación nutricional.

Por ejemplo, se pueden incluir enzimas cuando a nivel intestinal su producción es muy baja o incluso nula.

También los conocidos probióticos pueden ser de gran utilidad, siempre y cuando se tomen los necesarios en tu caso. Por ejemplo, la cepa Saccaromyces boulardii es la más indicada para tratar diarreas ocasionadas por el consumo de antibióticos.

 

Oligoterapia para la microbiota.

La oligoterapia es una terapia que utiliza los oligoelementos, es decir, los minerales que están presentes en nuestro organismo en cantidades muy pequeñas pero que, sin embargo, son indispensables para el mantenimiento de la salud.

Mediante la oligoterapia se estudia cuál es el mineral que está faltando y se suministran mínimas dosis de minerales que tienden a normalizar cualquier alteración. En este sentido, se puede utilizar como tratamiento para el intestino, utilizando por ejemplo, los oligoelementos cobre-manganeso y azufre.

 

Flores de Bach para la microbiota.

Como decíamos al principio del artículo, uno de los factores que puede afectar a la salud de nuestra microbiota es el estrés y el nerviosismo.

Las Flores de Bach te pueden ayudar a cuidar la microbiota con naturopatía, calmar ese malestar y restablecer nuestra salud digestiva si los desbalances vienen dados por alteraciones emocionales.

 

Reflexología para la microbiota.

Con la reflexología también podemos aliviar los síntomas de los desequilibrios de la microbiota y tratar el problema. Es otra buena herramienta para cuidar la microbiota con naturopatía.

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Para hacerlo, se identifican los puntos del intestino y del plexo solar, y la sensibilidad que presentan, y se trata desde ahí.

 

Kinesiología para la microbiota.

La kinesiología nos puede ayudar a descubrir si es un bloqueo emocional, energético o estructural lo que está afectando a la microbiota, además de ser un método fantástico para saber qué probiótico en concreto es el que necesita cada persona en cada momento de la evolución de su curación.

 


Estas son solo algunas de las herramientas para cuidar la microbiota con naturopatía.

Recuerda que si quieres ser terapeuta natural y dominar algunas de estas herramientas o todas, puedes hacerlo en nuestra escuela Planeta Vital.

En nuestra oferta formativa encontrarás cursos monográficos en los que estudiar una asignatura en concreto, hasta cursos técnicos y grados superiores.

Todo para que puedas aprender todo lo necesario para dedicarte a la salud natural, tanto de manera exclusiva como naturópata en consulta, como para complementar tu actual profesión.

Infórmate aquí de todas nuestras formaciones y elige la tuya.

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Sobre el autor

Soy Victoria Pérez y trabajo con estudiantes y profesionales de las terapias naturales y la gestión emocional para completar su formación y acompañarles mientras construyen su sueño de tener una consulta viva, rentable y a su estilo.

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