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El «cerebro digestivo» – ¿Pensamos sólo con la cabeza?

Por Victoria Pérez | Salud Natural

Mar 02

Seguramente tú también hayas notado los efectos del cerebro digestivo, por ejemplo cuando se te cierra el estómago ante una situación estresante o las veces en las que se te llenaban de mariposas de amor. 

Esto ocurre porque el sistema nervioso autónomo controla el funcionamiento de los órganos digestivos, y por lo tanto, influye sobre la salud y el ánimo.

El sistema digestivo está forrado de células nerviosas y contiene los mismos neurotransmisores con que las neuronas se comunican entre ellas. Es como tener otro cerebro, pero en los intestinos. Ambos cerebros funcionan por separado, pero pueden comunicarse si es necesario.

Este cerebro tiene un papel protagonista en nuestro bienestar, y de hecho, el 95% de la serotonina se encuentra allí, en el intestino. Se dice que tiene más neuronas que la espina dorsal. Curioso dato, ¿verdad? 

 

Así es como influye el cerebro digestivo en nuestro día a día 

El cerebro digestivo se conoce como sistema nervioso entérico, localizado en tejidos de esófago, estómago, intestino delgado y colon. Este cerebro puede aprender, y por supuesto, influir sobre el estado de ánimo y sobre la salud.

Poca gente sabe que este cerebro tiene mucho que decir en nuestra felicidad y bienestar, así como en algunas de nuestras molestias.

Los síntomas intestinales traslucen la personalidad y pueden reflejar algunos conflictos:

  • La inseguridad, el miedo, la rabia y otros factores similares producen retención y por tanto estreñimiento, úlceras intestinales o colon espástico. En el intestino se pueden retener aspectos de la propia personalidad que da miedo liberar.
  • Al igual que encontramos el 95% de la serotonina allí, el 50% de la dopamina se sintetiza en las paredes intestinales, contribuyendo a la modulación cardiaca, la regulación renal, la inhibición o liberación de adrenalina, la liberación de la insulina y otras muchas funciones. 

Otros de los descubrimientos es que las consideradas enfermedades psicosomáticas pueden tener origen precisamente aquí, en el cerebro digestivo. Apreciar los mensajes del abdomen ayuda a conectar con el cuerpo, y a entenderlo mucho mejor.  

Las emociones desempeñan un papel fundamental en los cambios originados en el sistema nervioso entérico. De hecho, casi todos los pacientes de colon irritable, presentan también problemas emocionales como ansiedad, fatiga, depresión o alteraciones del sueño.

Parece que su sistema digestivo aprende a reaccionar de este modo frente a situaciones de estrés, como si quisieran llamar la atención a lo físico para solapar el verdadero problema. Las molestias intestinales pueden ser reflejo de la dificultad para afrontar los retos de la vidal.

Una diarrea, del mismo modo, puede ser resultado del miedo, ya que ante esta situación se liberan en el intestino serotonina, neurotransmisor que en el cerebro produce calma, pero en el sistema digestivo dirige la movilidad intestinal. Los dolores abdominales y las irregularidades son frecuentes en momentos de estrés.

Sentir y pensar algo más con «las tripas» puede ser una buena manera de equilibrar el «exceso de cabeza» que domina nuestra vida actual

La alimentación y los buenos hábitos pueden ayudarnos a equilibrar los neurotransmisores (serotonina, dopamina, etc) de los intestinos. 

Cuanto más diversificada sea tu dieta, más diverso será el microbioma y mayor será tu salud intestinal, y como consecuencia, mayor será tu bienestar general. 

De hecho, también tiene una estrecha relación con la salud emocional y mental. Diversos estudios han comprobado como pacientes con enfermedades como la depresión tenían un microbioma intestinal diferente. 

Así, los hidratos de carbono nos ayudan a producir serotonina, y las proteínas aumentan la dopamina. Del mismo modo, el descanso y la relajación o los paseos, también ayudan a equilibrar estas sustancias en nuestro sistema digestivo.

En conclusión, si quieres mejorar tu salud intestinal:

  • Trata de tener una alimentación lo más variada posible para así diversificar el microbioma intestinal. 
  • Reduce al máximo irritantes como el alcohol, la cafeína y las comidas picantes. 
  • Y lleva una vida lo más alejada posible del estrés, practicando ejercicios de meditación, mindfulness o incluso yoga, y por supuesto, préstale la atención suficiente a tu descanso de calidad. 

Si quieres profundizar sobre este tema, te recomendamos la lectura “The Second Brain” de Michael Gershon, y si quieres ir un paso más allá, puedes hacerlo formándote como naturópata en nuestra escuela Planeta Vital, donde encontrarás cursos de naturopatía y monográficos, además de nuestro Grado Superior de Naturopatía. 

También puedes leer  La curación por el ayuno

¿Habías oído hablar ya del “cerebro digestivo”? 

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Sobre el autor

Soy Victoria Pérez y trabajo con estudiantes y profesionales de las terapias naturales y la gestión emocional para completar su formación y acompañarles mientras construyen su sueño de tener una consulta viva, rentable y a su estilo.

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