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Anatomía para naturópatas: un conocimiento fundamental 

Por Victoria Pérez | Salud Natural

Feb 05
medicina naturista

La anatomía es uno de los conocimientos fundamentales para los naturópatas y por ello una de las asignaturas base de la Naturopatía. 

Los terapeutas que adquieran sólidos conocimientos sobre la estructura y la función del cuerpo pueden comprender mejor a los sanitarios y colaborar con ellos. 

Los resultados de las pruebas médicas diagnósticas tendrán más sentido y transmitirán mayores conocimientos.

En la escuela Planeta Vital formamos a naturópatas profesionales con el Grado de Naturopatía que incluye en su programa formativo este curso tanto en primero como en segundo. Mira aquí la información del grado y descárgate el dossier. 

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El equilibrio de la anatomía y fisiología humanas

El organismo humano vivo es algo más que la suma de sus partes. Se trata de un conjunto de estructuras interactivas, maravillosamente integrado, capaz de sobrevivir y prosperar en un ambiente hostil.

El cuerpo no sólo puede reproducirse y realizar progresivamente la reparación y sustitución de muchas partes lesionadas o envejecidas, sino que es capaz de mantener de una forma constante y predecible un increíble número de variables que son necesarias para llevar una vida sana y productiva.

El estudio de la estructura y función del cuerpo humano implica conocer cada parte o función corporal como un todo. Esa es la razón por la que es importante que el estudio de la anatomía y fisiología humanas se basen en el conocimiento derivados de la observación y la experimentación reales.

La anatomía se define como el estudio de la estructura de un organismo y de la relación entre sus partes, mientras que la fisiología es la ciencia que trata de las funciones del organismo vivo y de sus partes. 

La anatomía y la fisiología son importantes disciplinas en el estudio de la vida, y fundamentales para el equilibrio. 

 

¿Qué ocurre cuando se desequilibran? 

Tras un desequilibrio, llega una  alteración de la salud, es decir, la enfermadad. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Constitución de 1946 define a la salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. 

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La salud implica que todas las necesidades fundamentales de las personas estén cubiertas: afectivas, sanitarias, nutricionales, sociales y culturales.

Una definición más dinámica de salud es el logro del más alto nivel de bienestar físico, mental, social y de capacidad de funcionamiento, que permitan los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad.

Una enfermedad es cualquier trastorno anormal del cuerpo (en seres vivos, un cuerpo es la parte material de un individuo y contrasta con el alma, personalidad y comportamiento) o la mente (potencia intelectual del alma) que provoca malestar y alteración de las funciones normales.

Las enfermedades son entidades creadas por el hombre en la que se agrupan una serie de componentes que la definen y deben distinguirse de los síndromes (es una colección de signos y síntomas distintos que se presentan juntos en un estado de enfermedad) y los síntomas (son sensaciones subjetivas, en contraposición a los signos que es un dato objetivo). 

En ocasiones, algunos síndromes o síntomas se denominan como enfermedades.

La fisiopatología es el aspecto de la patología (estudio de las enfermedades) que, partiendo de la función normal, estudia sus posibles alteraciones.

 

Mecanismos patológicos

Cuando una alteración va más allá de la fluctuación normal de la vida diaria, podemos afirmar que existe un cuadro patológico. En los cuadros agudos, a veces nunca se restablece el estado de equilibrio. 

Los principales mecanismos patológicos son las alteraciones de la homeostasia y las respuestas del organismo. Dada su variedad, hay que clasificarlos para poder estudiarlos con más facilidad:

  • Mecanismos genéticos. Los genes alterados o mutados pueden producir proteínas anormales. Es habitual que estas proteínas anormales no desarrollen la función que les corresponde, provocando la falta de una función esencial. Por otra parte, estas proteínas pueden realizar una función anormal, desorganizadora. Ambos casos suponen una posible amenaza para la invariabilidad del medio interno del organismo.
  • Gérmenes patógenos. Muchos trastornos importantes se deben a gérmenes patógenos (causantes de enfermedad) que lesionan el cuerpo de alguna manera.
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Todo germen que vive en o sobre otro organismo para obtener de él su nutrición se denomina parásito. La presencia de parásitos microscópicos o de mayor tamaño puede alterar las funciones normales del cuerpo del huésped, provocando la enfermedad.

Aparte de los parásitos, hay gérmenes que intoxican o lesionan de otra forma el cuerpo humano, provocando la enfermedad. Algunos de los principales gérmenes patógenos son:

  • Los virus son parásitos intracelulares. En su interior contiene un poco de información fundamental (genes hechos de ADN o ARN) que le permite hacer copias de sí mismo. Sin embargo, el virus debe estar dentro de una célula viva para poder utilizar esa información. Esta «entrada» de un virus en una célula es lo que se llama infección viral.
  • Las bacterias son diminutas células primitivas que carecen de núcleos y provocan la infección al parasitar los tejidos  alterando de otro modo la función normal.
  • Los hongos son organismos simples similares a las plantas, pero que carecen de pigmentos clorofílicos que permiten a éstas elaborar su propio alimento. Como los hongos no pueden hacerlo, tienen que parasitar otros tejidos, incluidos los del cuerpo humano.
  • Los protozoos son gérmenes unicelulares mayores que las bacterias y cuyo ADN está organizado en un núcleo. Muchos tipos de protozoos parasitan los tejidos humanos.
  • Los animales patógenos son organismos grandes, multicelulares, como los insectos y los gusanos. Estos animales pueden parasitar los tejidos humanos, morder o picar o alterar de cualquier otro modo la función normal del cuerpo.
  • Tumores y cáncer. Los crecimientos anormales de los tejidos, o neoplasias, pueden producir diversas alteraciones fisiológicas.
  • Sustancias físicas y químicas. Sustancias como productos químicos tóxicos, el calor o el frío extremos, las lesiones mecánicas y la radiación pueden afectar la homeostasia normal del cuerpo.
  • Malnutrición. La ingestión insuficiente o desequilibrada de sustancias nutritivas causa varias enfermedades.
  • Autoinmunidad. Algunas enfermedades se deben al ataque del propio cuerpo por el sistema inmunitario o por otros errores o hiper reacciones de la respuesta inmunitaria.
  • Inflamación. Es habitual que el cuerpo reaccione a las alteraciones por medio de la respuesta inflamatoria.
  • Degeneración. Debido a numerosos procesos los tejidos se desprenden o degeneran. Aunque es una consecuencia normal del envejecimiento, la degeneración de uno o más tejidos como resultado de una enfermedad se puede producir en cualquier momento.
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Factores de riesgo para enfermar 

Aparte de las causas directas o de los mecanismos patológicos, pueden existir ciertas condiciones predisponentes que hacen más probable la aparición de una enfermedad. 

Denominados por lo general factores de riesgo, no suelen causar realmente la enfermedad, sino que ponen al sujeto en riesgo de padecerla.

Los principales tipos de factores de riesgo son:

  • Factores genéticos. Hay varios tipos de factores de riesgo genéticos. En ocasiones, un rasgo heredado pone al individuo en un riesgo mayor del normal de padecer la enfermedad.
  • Edad. Las variaciones biológicas y de la conducta durante las distintas fases del ciclo vital humano nos ponen en un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades en determinados momentos de la vida.
  • Estilo de vida. La forma en que vivimos y trabajamos puede suponer un riesgo frente a algunas enfermedades.
  • Estrés. El estrés físico, psicológico o emocional puede suponer un riesgo de padecer algunos problemas, como presión sanguínea elevada crónica (hipertensión), úlceras pépticas y cefaleas, entre otros problemas.
  • Factores ambientales. Aunque algunos factores ambientales como el clima, la polución y las microondas, pueden causar lesiones o enfermedad, las situaciones ambientales nos sitúan simplemente ante un mayor riesgo de padecer ciertas afecciones.
  • Afecciones preexistentes. Una afección preexiste, como puede ser una infección, puede alterar nuestra capacidad de defensa frente a un nuevo ataque.

Los factores de riesgo pueden combinarse, aumentando aún más las oportunidades de que la persona padezca una determinada enfermedad.

Sea como sea, un naturópata ha de conocer a la perfección la anatomía del cuerpo humano y las afecciones que puede padecer para así poder darle un tratamiento adecuado a sus pacientes. 

En la escuela Planeta Vital encontrarás la formación superior con la que además de adquirir todos los conocimientos de la medicina natural, incluyendo anatomía, aprenderás a gestionar todos los aspectos de un negocio de naturopatía para que vivir de él sea posible.

 

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Sobre el autor

Soy Victoria Pérez y trabajo con estudiantes y profesionales de las terapias naturales y la gestión emocional para completar su formación y acompañarles mientras construyen su sueño de tener una consulta viva, rentable y a su estilo.

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